La mantis religiosa

Hotel Vista del Ángel. Salvi pagó al empleado, cogió la llave y subió las escaleras. Lo era todo menos una noche agradable. Habitación 666. ¿El número tendría algún significado? Entró, encendió la luz, y toda una docena de cucarachas salieron del empapelado, masticando y correteando sin tregua. Había teléfono de monedas. Metió una moneda y marcó. Ella contestó. (…)

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La chica más guapa del mundo

Vero era la más joven y la más guapa de cinco hermanas. Vero era la chica más guapa de la ciudad. Medio gitana, con un cuerpo flexible y extraño, un cuerpo fiero y serpentino y ojos a juego. Vero era fuego móvil y fluido. Era como un espíritu embutido en una forma incapaz de contenerlo. Su pelo era negro y largo y sedoso y se movía y se retorcía igual que su cuerpo. Vero estaba siempre muy alegre o muy deprimida. Para ella no había término medio. Algunos decía que estaba loca. Lo decían los tontos. Los tontos no podían entender a Vero. A los hombres les parecía simplemente una maquina sexual y no se preocupaban de si estaba loca o no. Y Vero bailaba y coqueteaba y besaba a los hombres pero, salvo un caso o dos, cuando llegaba la hora de hacerlo, Vero se evadía de algún modo, los eludía. (…)

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Jp

Fyty una magnífica chica

Definitivamente no era Cut un hombre que se enamorara con facilidad, no era un enamoradizo, no señor. De hecho y repasando su historial amoroso, podríamos decir que en sus 40 años, enamorarse lo que se dice estar enamorado hasta las cachas sólo lo había estado tres veces. A saber y por orden cronológico:

La primera vez cayó en las redes de Melanie, una chica de Michigan que vino a estudiar castellano a Híspalis; se conocieron en una disco al lado del río y se pasaron varios años cruzando el charco, de aquí para allá, viviendo una relación bastante tormentosa por el carácter inestable de la gringa y bueno, todo hay que decirlo, por la guasa innata de Cut. Aún así, fue una experiencia la mar de provechosa, principalmente por los periodos que discurrían en el país de la Coca-Cola.

La segunda vez se trató de un producto puramente local, Ana, una maravillosa rubia del barrio de Triana, linda y dulce como una muñeca de porcelana y que le proporcionó cuatro años de amor y cariño que Cut tiró por la borda cuando decidió irse a conocer más mundo. Entonces se pasó tres años en Sudamérica, en los que trató de aportar su granito de arena a lo que se ha venido a llamar las desigualdades económicas y sociales, lo cual no es otra cosa que la explotación que hace el primer mundo del tercero, cuarto y lo que nos echen. Pero, volviendo a la dulce Ana, no tuvo que terminarse aquella relación por el mero hecho del traslado pero se dio la casualidad de que allí, en el país de los incas, Cut se enamoró por tercera vez.

En este caso la afortunada fue otra vez una hija del Tío Sam, la cual, a la postre, devino hasta convertirse en la madre de su tesoro, la personita de la Cut siempre estará enamorado. El amor por la que fue su esposa quizás fue el más intenso de los tres pero como todo en esta vida llegó un momento en el que caducó y hubo que seguir camino.

Si analizamos a estas tres mujeres podremos observar varios puntos en común entre ellas. Las tres son, cada una en su campo, mujeres muy profesionales y trabajadoras, además de ser personas bastante inteligentes. Tenían un acusado sentido del humor, eran muy divertidas con un carácter observador y crítico que les hacía ver el mundo desde una perspectiva bastante “sui generis”. Eran tres mujeres bonitas, al menos a Cut así se lo parecía, pero sobre todo eran y son tres almas dulces, buenas y entrañables. Resumiendo, podríamos decir, que fue Cut un hombre afortunado en este aspecto pues tuvo la suerte de compartir su vida con ellas, las cuales le proporcionaron amor a raudales (…)

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Jp

El poder de la música

Nos remontamos al siglo XVIII, concretamente al año 1748,

cuando tres genios de aquella época se citaron en casa del hijo de uno de ellos a tomar té con pastas. El anfitrión era
Kappellmeister, es decir, maestro de capilla, y lo conocían

por el nombre de Johann Sebastián BACH, pronunciado Baj, probablemente el músico más grande que ha dado la historia.

Los agasajados eran el ajedrecista y compositor Monsieur Philidor, jovencísimo en aquella época (22 años en el momento en que transcurre nuestro relato) y padre del ajedrez moderno al que impuso nuevas normas como la captura al paso, el enroque, el cuadro blanco siempre a la derecha, normas que hasta entonces no existían y han perdurado hasta nuestros días. El segundo invitado fue el gran matemático suizo Leonhard Euler, hombre muy prolífico que introdujo gran parte de la moderna terminología y notación matemática que hoy día utilizamos.

En definitiva, nos encontramos en uno de esos brillantes momentos que da la historia, en que tres grandes hombres, tres cerebros privilegiados se reúnen bajo el mismo techo a compartir sus conocimientos.

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Jp

El hombre mediocre

Cuando pones la proa visionaria hacia una estrella, afanoso de perfección y rebelde a la mediocridad, puedes decir que llevas en ti el resorte misterioso de un ideal.

Se trata de una llama sagrada, capaz de templarte para grandes acciones. Si eres consciente de ello, debes conservar, custodiar dicho potencial. Porque, si la dejas que se apague, ya no se reencenderá jamás. Y, si ella muere en ti, quedaras inerte. Fría bazofia humana.

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