Definitivamente no era Cut un hombre que se enamorara con facilidad, no era un enamoradizo, no señor. De hecho y repasando su historial amoroso, podríamos decir que en sus 40 años, enamorarse lo que se dice estar enamorado hasta las cachas sólo lo había estado tres veces. A saber y por orden cronológico:
La primera vez cayó en las redes de Melanie, una chica de Michigan que vino a estudiar castellano a Híspalis; se conocieron en una disco al lado del río y se pasaron varios años cruzando el charco, de aquí para allá, viviendo una relación bastante tormentosa por el carácter inestable de la gringa y bueno, todo hay que decirlo, por la guasa innata de Cut. Aún así, fue una experiencia la mar de provechosa, principalmente por los periodos que discurrían en el país de la Coca-Cola.
La segunda vez se trató de un producto puramente local, Ana, una maravillosa rubia del barrio de Triana, linda y dulce como una muñeca de porcelana y que le proporcionó cuatro años de amor y cariño que Cut tiró por la borda cuando decidió irse a conocer más mundo. Entonces se pasó tres años en Sudamérica, en los que trató de aportar su granito de arena a lo que se ha venido a llamar las desigualdades económicas y sociales, lo cual no es otra cosa que la explotación que hace el primer mundo del tercero, cuarto y lo que nos echen. Pero, volviendo a la dulce Ana, no tuvo que terminarse aquella relación por el mero hecho del traslado pero se dio la casualidad de que allí, en el país de los incas, Cut se enamoró por tercera vez.
En este caso la afortunada fue otra vez una hija del Tío Sam, la cual, a la postre, devino hasta convertirse en la madre de su tesoro, la personita de la Cut siempre estará enamorado. El amor por la que fue su esposa quizás fue el más intenso de los tres pero como todo en esta vida llegó un momento en el que caducó y hubo que seguir camino.
Si analizamos a estas tres mujeres podremos observar varios puntos en común entre ellas. Las tres son, cada una en su campo, mujeres muy profesionales y trabajadoras, además de ser personas bastante inteligentes. Tenían un acusado sentido del humor, eran muy divertidas con un carácter observador y crítico que les hacía ver el mundo desde una perspectiva bastante “sui generis”. Eran tres mujeres bonitas, al menos a Cut así se lo parecía, pero sobre todo eran y son tres almas dulces, buenas y entrañables. Resumiendo, podríamos decir, que fue Cut un hombre afortunado en este aspecto pues tuvo la suerte de compartir su vida con ellas, las cuales le proporcionaron amor a raudales (…)
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Jp