Adilkno, Fundaci贸n para el desarrollo del conocimiento ilegal.
Con el surgimiento de la mediocridad privilegiada, la vida inocente se hizo accesible a las masas. Los don nadies dejaron de ser parte de una clase que luchaba por alcanzar fines hist贸ricos como la revoluci贸n o el fascismo. Se ha entrado en una era fr铆a, exenta de pasi贸n. Mientras en el exterior las tormentas rug铆an y a un cambio segu铆a inmediatamente otro cambio, la vida privada quedaba en punto muerto. El tiempo deb铆a seguir su curso, a pesar de la historia, la moda, la pol铆tica, el sexo y los medios. Los inocentes no rechistaban, despreciaban el inconformismo. “Que sea lo que haya de ser”. La gente normal se ve铆a a s铆 misma como una pieza de la maquinaria y no les avergonzaba reconocerlo. Se aseguraban de que los trenes fueran puntuales y regresaban a casa a la hora de la cena. (…)
