Diccionario para entender el 15 M

Acampada. La práctica durante años en campamentos de veranos, esplais, y vacaciones alternativas ha permitido una gran pericia en la realización de acampadas, gracias a Quechua (véase) o Northface no es difícil montarse una tiendecita, un buen resguardo del fresco o del frío. Es una herramienta muy potente del 15M, muestra de su capacidad itinerante, nómada, a la par que una buena feria de conocimientos aplicados directos. En la Puerta del Sol, era como Negociudad de Mad Max, pero con Policía Nacional fuera y Policía de Respeto (véase) dentro. El debate por el abandono de la acampada ha sido el debate más serio y complejo que ha abordado el movimiento del 15M.

diccionario-para-el-movimiento-15m.pdf

Una madre

La madre de Gus tenía los dientes saltones; yo también. Y recuerdo una vez que subíamos juntos la cuesta hacia la tienda y ella dijo: «Cut, los dos necesitamos una ortodoncia. ¡Tenemos una dentadura horrible!» Yo subía la cuesta con ella, orgullosísimo. Ella llevaba un vestido amarillo muy ceñido, de flores, y tacones altos y se movía la mar de ondulante, y los tacones hacían toc, toc, toc en la acera y yo pensaba: voy con la madre de Gus y ella va conmigo y subimos juntos la cuesta. No hubo más que eso; yo entré en la tienda a comprar una barra de pan para mis padres y ella compró sus cosas. No hubo más, eso fue todo. (…)

una-madre.pdf

Jp

Una cervecita en el bar

No sé cuántos años hace, quince o veinte. Yo estaba sentado en casa. Era una noche de verano muy calurosa y andaba aburrido.

Salí y anduve calle abajo. La mayoría de las familias ya habían cenado y estaban viendo la televisión. Subí hasta la avenida. Al otro lado de la calle, había un bar de barrio, un viejo establecimiento decorado en madera, pintado en verde y blanco. Entré. (…)

 una-cervecita-en-el-bar.pdf

Jp

Te quiero, Alberto

Cut estaba sentado en el Pavo Real Rojo, con resaca. Cuando el camarero le trajo su bebida, dijo:

—Sólo he conocido a una persona en esta ciudad que esté tan loca como tú.

—¿Ah, sí? —dijo Cut—. Mira qué bien.

—Y precisamente está aquí ahora —continuó el camarero.

—¿Ah, sí? —dijo Cut.

—Es aquella de allí, la del vestido azul con esa figura de campeonato. Pero no hay quien se acerque a ella, porque está loca.

—¿Ah, sí? —dijo Cut.

Cut cogió el vaso, se levantó y fue a sentarse junto a la chica.

 te-quiero-alberto.pdf

Jp

Señor, deje de mirarme las tetas

Pedazo de bestia era el tío más salvaje del Oeste. Tenía la pistola más veloz del Oeste, y se había follado mayor variedad de mujeres que cualquier otro tío. No era aficionado a bañarse, ni a la mierda de toro, ni a discutir, ni a ser un segundón. También era guía de una caravana de emigrantes, y no había otro hombre de su edad que hubiese matado más indios, o follado más mujeres, o matado más hombres blancos. (…)

senor-deje-de-mirarme-las-tetas.pdf

Jp